Nunca Imagine

Con mucha alegría y gratitud a Dios, te presento mi primer sencillo: “Nunca Imaginé”.
Esta canción nació de una verdad que fui descubriendo en el camino: que a Dios no le hace falta que tengamos mucho para hacer algo grande. Alcanza con ponerle lo poco que somos — nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestra vida entera, por imperfecta que sea — y Él se encarga del resto. Esta canción es un poco eso: la sorpresa de ver hasta dónde puede llegar Dios cuando uno le entrega lo que tiene, aunque parezca poco.
Ya está disponible en Spotify para que la escuches cuando quieras. La hice con mucho cariño y con una sola intención: que te recuerde que no hace falta tenerlo todo resuelto para que Dios haga algo hermoso con vos. Solo hace falta ponerlo en sus manos.
Te invito a darle play, a compartirla con quien sientas que la puede necesitar hoy, y si algo te toca mientras la escuchás, me encantaría que me lo cuentes.
Gracias por acompañarme en este nuevo paso. Que la disfrutes, y que sea de bendición para tu vida.
Nunca imagine
Era todo lo que había traído,
cinco panes y dos peces nada más,
un almuerzo para un niño
que no iba a alcanzar para nadie más.
Cuando me pidieron que lo diera
sentí miedo de quedarme sin comer,
pero algo adentro me empujaba
y no pude decirle que no a Él.
Lo puse en Sus manos con temblor,
sin entender qué iba a hacer con tan poco,
con el corazón más grande que el miedo
lo entregué aunque pareciera un juego loco.
Y Jesús lo tomó, lo miró al cielo,
lo bendijo con Sus manos y oró,
y lo que yo creía que no alcanzaba
de repente para miles alcanzó.
Nunca imaginé que algo mío
pudiera servirle a Él,
nunca imaginé que tan poco
en Sus manos pudiera crecer.
Pero aprendí ese día entre la gente
que Jesús no mira cuánto das,
mira si el corazón que hay detrás
está dispuesto a soltar.
Nunca imaginé,
nunca imaginé
que lo poco que tenía
en Sus manos alcanzaría.
Nunca imaginé
que con miedo y con amor
lo más pequeño que yo tenía
podía servirle al Señor.
Y si hoy sentís que lo que tenés
es demasiado poco para dar,
Acordate del niño y sus cinco panes,
Acordate de lo que puede pasar.
No te pide que tengas mucho,
solo te pide que lo que hay
lo pongas en Sus manos con el corazón
y dejes que Él haga lo demás.
No imagines
que lo poco que tenés
en Sus manos no alcanzaría.
Entrégalo con miedo si hace falta,
entrégalo con todo tu amor,
lo más pequeño que vos tenés
puede servirle al Señor.
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